Entre el querer y el poder

En 2007 cuando la crisis económica asomaba tímidamente sus garras, una investigación seria arrojaba que 90% de los españoles consultados preferían ante el dilema de comprar o alquilar un piso, comprar.

Pareciera que la sensación de poseer es algo que pudiera estar sembrado en lo más profundo de la cultura española. Pero ¿Por qué comprar, si rentar te deja mejores opciones para usar tu capital e invertirlo en un negocio que te permita vivir en la casa o departamento que desees?

Tiene mucho que ver con el contexto cultural, una casa o adquirir una propiedad para vivir es algo que le brinda confianza a la persona, después de todo ¿Qué es la confianza sino una percepción? Confiamos en los bancos y ¿Cuántas veces nos han dejado sin un céntimo? El confiar nos hace esclavos de un modelo que nos enseña desde muy temprano en el hogar que el máximo logro que podemos alcanzar muchos es el llegar a tener una casa propia y un coche.

Casi nunca oímos hablar en casa de ahorro o inversión, eso a menos que nuestros padres o un familiar muy cercano tenga algún negocio. En la actualidad algo de eso está cambiando, hay una generación llamada millennials, que tienen otro tipo de principios, no les interesa el matrimonio, tener casa o hijos, todo lo contrario, a lo que tradicionalmente tenemos en el país.

calle centrica

Ese comportamiento tradicional del español, se traslada a los negocios también y es que las empresas son como sus dueños, por lo menos hasta que se hacen muy grandes, cuando gracias a las estrategias de marketing, desarrollan su propia personalidad y antes que satisfacer los gustos de los propietarios son conducidas a satisfacer a los consumidores que, son quienes pagan por los productos de la actividad de la empresa. Es algo así como cuando los hijos crecen, que siempre llevan algo de los padres; pero desarrollan su propia personalidad.

Con frecuencia vemos a pequeños inversionistas buscando comprar para sentir que se están consolidando. Cuando se necesitan locales y oficinas, se necesitan para cumplir una misión y eso no significa que para hacerlo tengan que comprar. Es un asunto que tiene que ver con el ámbito financiero. Si compras un local, ese dinero pudiera ser utilizado para marketing, que es fundamental para llevar al negocio por la senda del éxito cuando se hace bien; pero si te tomas el dinero para tener un local propio y eso te hace quedar corto para promover lo que vendes ¿Qué crees que pasará con tus ventas? ¿A quién le importa si el local que ocupas es propio o alquilado? ¿Acaso hay un letrero afuera del negocio que dice, este local es alquilado o propio? A nadie le importa, ni siquiera si es un banco o una empresa de seguros.

Al cliente le interesa que le cumplas lo que le ofreces y si puedes superar sus expectativas mucho mejor, creer algo diferente está alejado de la realidad.

españa en el mapa

En este momento, el país está recuperando los niveles que tenía en 2008 impulsado por las ventas de segunda mano o mercado secundario, la tasa de paro en el sector de la construcción levanta las alas con un crecimiento de un 8,42%; pero todavía la demanda de oficinas, locales comerciales y naves industriales se mantiene en números negativos. Sin embargo, el segmento Prime ha tenido en lo que va de año un importante repunte, sobre todo en Madrid y Barcelona.

Quizás la preferencia sea la de comprar; pero una cosa es lo que uno quiere y otra muy distinta la que uno puede. En cualquier caso, lo más importante es que se haga lo más conveniente para el negocio y eso pasa por la evaluación financiera de ambas opciones.

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