Archive - 28 enero, 2017

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Una cosa es querer y otra tener con qué

Una cosa es querer y otra tener con qué

Los paradigmas nos hacen llevar a cabo acciones que son poco favorables para nuestro desarrollo.

Tener una vivienda es un anhelo que no todos pueden alcanzar en muchas partes del mundo y dado el nivel de sofisticación de las sociedades modernas, cada vez es más difícil. Eso implica una disminución en el accionar del mercado inmobiliario, de alguna manera este debe activarse y dar su aporte al desarrollo social.

¿Pero qué pasaría si se le da a quien no cuenta con los medios necesarios, la posibilidad de adquirir una vivienda? Es una historia que se repite con una frecuencia mayor a la deseable. Se les otorga un crédito hipotecario a personas que están en incapacidad de poder cumplir con sus compromisos; es decir, no califican para el préstamo que se les otorga; pero el cliente necesita y desea tanto la propiedad, que acepta las condiciones impuestas por la entidad financiera, entre ellos el pago de los gastos de hipoteca, él solo ve una enorme posibilidad de tener su propia casa.

derrumbe inmobiliario

El número de solicitudes es abrumador, las entidades financieras hacen lo que mejor saben hacer ponen a circular el dinero, obteniendo grandes beneficios en el proceso. El volumen de oferta de viviendas en el mercado aumenta, porque los constructores obtienen créditos para desarrollar nuevos lugares para residencias. Las entidades financieras se dan banquete, los consumidores obtienen lo que siempre habían deseado y los constructores también, es un festín en el que el crecimiento es el protagonista.

Sin embargo todo se sustenta en una base con muy poca solidez, imagine por un momento un proyecto de construcción de un edificio de 30 pisos, en suelo fangoso. ¿Qué cree que le ocurrirá a ese edificio en el tiempo? Ahora imagine que los ingenieros aún sabiendo que la estructura podría colapsar, decidieran construirlo y peor aún, que lo vendieran y permitieran que personas vivieran allí, solo porque una entidad financiera les daría los recursos para llevar adelante la obra y que producto de esa operación pudieran obtener grandes beneficios económicos. ¿Qué pensaría de esos ingenieros, que con pleno conocimiento de la catástrofe que sucederá, lleven su proyecto hasta el final, engañando a todos?

Existen regulaciones para que este tipo de situaciones no prosperen; pero cuando los gobiernos se hacen de la vista gorda las consecuencias son devastadoras. En España para el año 2000 los precios de las propiedades subían a una tasa de 17%, la inflación era mínima y en términos reales el crecimiento resultaba muy atractivo. En los años sucesivos la expansión continuaba y se construían más viviendas que la suma de las  que se construían en Francia, Reino Unido, Alemania e Italia. La causa, el crédito que se conseguía fácilmente y que además era barato; pero en 2008 con el crack financiero de los Estados Unidos, ocurrido por la misma causa, llegó la onda expansiva de la explosión de tan enorme burbuja a la velocidad de un rayo, cuando el 60% del crédito otorgado por el sistema financiero Español era para la construcción, el escenario era apocalíptico porque ya los primeros síntomas de una explosión interna se estaban sufriendo.

La recesión lanzó a los españoles a aventurarse hacia otras latitudes, después de haber atraído durante la bonanza a mucha gente de otros países, la economía estaba severamente golpeada. Ya los intereses para viviendas eran variables y no fijos, las cosas se comenzaron a poner muy difíciles.

inmobiliaria escaparate

Pero por fortuna los ciclos económicos permiten alcanzar nuevamente los momentos de bonanza y la economía desde 2010, por lo menos en relación al mercado de la construcción de viviendas ha comenzado a mostrar recuperación, a estas alturas del año 2017, los números han dejado de ser rojos. El crédito no es fácil de conseguir; pero el entusiasmo del español por tener vivienda propia en vez de una alquilada sigue estando en lo más profundo de su ADN. Y este es un insumo que en algún momento puede ser usado como en otras ocasiones para comenzar a inflar de nuevo la burbuja inmobiliaria que es apalancada por hipotecas blandas. Ahora el consumidor tiene a favor la sentencia 705 del Tribunal Supremo y por lo menos sabe que no tendrá que pagar por gastos de hipoteca debido a que ha sido considerada como abusiva.

Los costos cada vez serán mayores; pero muchos no entienden que no todos tienen los ingresos necesarios para adquirir una vivienda en ciertos lugares. No es fácil hacer entender a las personas que así funciona el mercado, no todos tienen para pagar un hotel 5 estrellas y por esa razón existes hoteles de menos estrellas, posadas, moteles, hostales, habitaciones, cada producto es para satisfacer las necesidades que los consumidores necesiten y muy importante que puedan pagar.

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